PODES VERME TODOS LOS DÍAS!

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PODES VERME TODOS LOS DIAS de 13.00 a 14.30 hs En BDV Magazine y de 14.30 a 16.30 Hs Por EL TRECE en EL DIARIO DE MARIANA

sábado, 19 de diciembre de 2009

LAGRIMAS

Cuando era una niña me preguntaba

Cuando dejaría de llorar.

Quería ser fuerte, invulnerable.

Pasaba largas horas de mi vida observando a los adultos

Y jamás notaba tristeza en sus rostros,

Ni veía lágrimas en sus ojos.

Entonces me dije: “Quiero ser grande.”

Me preguntaba que motivos tenía para llorar,

¿Por qué llorar? No lo sabía.

Cuando fui adolescente entendí

Que los niños siempre lloran.

Porque se enojan con sus padres

Porque quieren caramelos

Porque no les gusta ir al colegio

Y podría seguir enumerando infinidad de porque…

Pero, que extraño ¿no?

Durante mi adolescencia cuando pensé

que comenzaba a transitar el camino de los mejores momentos

Tampoco deje de llorar,

Pero esta vez a escondidas y a solas.

Entonces me pregunte ansiosa

¿Cuando seré adulto?

Dicen que los adultos no lloran

Hoy, sinténdome y reconociéndome adulta

Me dije: comienza el camino de la felicidad

Y ya dejaré de llorar.

Sin embargo no fue así

¿Por qué?

¿Cuando entonces dejare de llorar?

Si cuando miro a mí alrededor

No veo a otros adultos llorar

¿Por qué yo si y ellos no?

¿Será que ya no tienen lágrimas?


Mariana Brey - escrito el 04/06/02


VIVO

Yo no vivo pendiente del reloj,
Yo no vivo para sentirme mejor,
Yo no vivo porque te tenga a vos,
Yo solo vivo para seguir mi dolor,
Yo no vivo cuando se prende la luz,
Yo no vivo para pensar en mañana,
Yo solo vivo para adueñarme del amor
Yo no vivo, sin dinero, no vivo,
Pero sin amor tampoco vivo.
Yo no vivo sin las caricias de la noche,
Y sin escuchar tu voz tampoco vivo.

Mariana Brey

Soñado

“Había una vez una nena muy chiquita, de pelo largo, castaña, que usaba alpargatitas blancas. No conocía el mar. Ella soñaba con tener su propio castillo de arena.
Hasta que un día lo conoció. Con un balde rojo en la mano y una palita en la otra empezó a construirlo. Tardo 25 años. De pronto se dio cuenta que le faltaba un camino para llegar al castillo. Fue a los medanos a cortar ramas de los pinos para hacer el camino. Así fue como pudo entrar a su castillo de arena, fue muy feliz ahí dentro, refugiada y contenida en su propio mundo, el que ella misma había creado”